Ernesto Leyendecker

Sacerdote y Universitario
Nacio el 4 de Enero de 1922 en la ciudad de Esperanza, Santa Fe. Talentoso e inteligente como sacerdote, orador, docente universitario y filósofo, tuvo en los principios de libertad y justicia lo fundamentos de su labor pastoral universitaria. Con el apoyo del arzobispo Monseñor Fasolino creó junto con un grupo universitario el Ateneo Universitario de Santa Fe en 1948.

Posteriormente y ante una universidad de formación meramente profesional, crea en 1954, junto a un grupo de católicos santafesinos, el Colegio Mayor Universitario, en el objetivo de brindar una formación humanista integral a sus residentes y amigos.

Recogió la mejor tradición universitaria occidental en distintas universidades europeas: en la Pontificia Universidad Gregoriana, en la Universita dello Stato di Roma, en el Institute Catholique de Paris y en la Sorbona.
Su concepción cristiana de la libertad le permitió aceptar los aportes enriquecedores de otros pensamientos humanistas no cristianos anticipándose al ecumenismo de Juan Pablo II.

Inspirado en los modelos académicos europeos y frente a la universidad fragmentada y profesionalista crea un modelo interdisciplinario para la Universidad Católica de Santa Fe de la cual fue gestor y cofundador en 1958.
Polémico y profundo, muchas generaciones de universitarios se enriquecieron con sus conversaciones, debates y cátedras ricas en inquietudes culturales y políticas.

En 1967 formo parte de la lista de Sacerdotes que adhirieron al mensaje de los 18 Obispos del Tercer Mundo.
En momentos difíciles para la Iglesia pre y post conciliar rescatamos sus propias palabras de una entrevista con el diario El Litoral en 1996:

"Cada hombre nace prisionero de un momento de historia. Yo fui sacerdote y lo seré siempre, yo digo que seré sacerdote para toda la eternidad. Quiero morir sacerdote, no quiero morir fuera de la Iglesia aunque me pasen cosas".

Un sacerdote atraviesa por momentos duros. En su vida hay soledades y abandonos parecidos a los de la Cruz.
"Insisto, quiero morir sacerdote, me siento encarnado en el misterio de Cristo".

El Padre Leyendecker nos enseñó a hacer nuestro propio camino y a crecer desde la libertad.

Nos mostró que el sufrimiento no significa tristeza y que la soledad puede ser comunión cristiana.

Finalmente muere el 27 de Agosto de 1999 en la Ciudad de Santa fe.

ERNESTO LEYENDECKER:

El padre Leyendecker fue y es sin dudas un protagonista religioso, cultural y político de los últimos cincuenta años. Fundador del Ateneo Universitario, de los colegios mayores, de la Universidad Católica, su pastoral fue, como le gusta decir, "la inteligencia". Lúcido, polémico, agudo, a veces irónico y burlón, sus opiniones son siempre polémicas, tal vez para convalidar el juicio de "transgresor" que él mismo se atribuye.


- ¿Ser sacerdote es una profesión?
- Es algo más que una profesión. Hacemos una consagración total, voto de celibato, prometemos obediencia al superior y observar cierta pobreza.

- Se habla de sacerdotes pobres, pero de una Iglesia rica.
- (Risa). Esa es una pregunta capciosa... pero no importa... sus tesoros son artísticos, ella recibió toda la riqueza del Renacimiento.

- No me acuse de capcioso, pero el Banco Ambrosiano no es el del Renacimiento.
- Es cierto. De todas maneras, comparta conmigo que una institución como la Iglesia necesita de recursos para funcionar.

- ¿Qué juicio le merece el celibato?
- La figura del celibato es relativamente reciente. Cuando apareció Lutero predicando sobre la necesidad del casamiento, la Iglesia decidió en el Concilio Tridentino incorporar el celibato. Personalmente pienso que se puede volver atrás en este tema porque no es un dogma, es simplemente una obediencia o un voto. Los ortodoxos dependientes de Roma están casados. En tiempos de Pablo VI algunos pastores alemanes casados y con hijos se hicieron católicos y fueron aceptados como sacerdotes.

- ¿Hará falta una Evita dentro de la Iglesia que le otorgue el voto a las mujeres?
- Espero que no. En la actualidad existen alrededor de 200.000 sacerdotes que se han casado y están fuera de la Iglesia. Se reúnen y de alguna manera están en la Iglesia porque, usted debe saberlo, se es sacerdote para siempre. Acá fue muy importante el diálogo con Juan Pablo VI y la figura de reducción al estado laical. No se le niega ser sacerdote al casado. Hay una reducción al estado laical, permanecen dentro de la Iglesia e incluso los casa un obispo.

- ¿Cuándo se ordenó de sacerdote?
- En 1946 y el arzobispo, Juan Manuel Fassolino, me nombró su secretario. Por esa razón, Perón me acusó de "curita amanuense del obispo".

- ¿Qué concepto le merecía Fassolino?
- Era un hombre que soñaba y sufría por tres cosas: un diario, un seminario, y la universidad católica. Así salió La Mañana... y se fundió... acá no hay manera de competir contra El Litoral...(risa).

- Cuáles eran sus ideas políticas?
- Su corazón era "boina blanca". Nunca lo decía abiertamente, pero le gustaban los radicales. A los conservadores no los quería y a los peronistas tampoco.

- ¿Nunca le pegó u tirón de orejas por alguna de sus "travesuras"?
- A veces llegaban algunas señoras muy bienudas a quejarse. El levantaba los ojos al cielo y después les decía: "Yo siempre los reprendo... pero no me hacen caso" (risa).

- ¿ Y de monseñor Zazpe que me puede decir?
- Fue durante años "la voz de los que no tenían voz". Fue valiente y generoso. Personalmente respetaba sus condiciones intelectuales y creo que su lugar debería haber sido el CELAM.

- ¿Por qué usted se opuso al peronismo con tanta fuerza?
- Una vez lo explicamos con Aldo Tessio: atacamos al peronismo porque consideramos que la libertad estaba lesionada.
- No le parece que como sacerdote usted politizaba demasiado su labor con esos sermones antiperonistas?

- A mi juicio había que pelear para ganar la calle y defender el derecho a las procesiones. En la procesión de la Virgen de los Milagros me dije antes del sermón: "A esta procesión yo la saco a la calle". Salimos todos, y muchos de nosotros fuimos reprimidos y terminamos en la comisaría, pero ganamos la calle.

- ¿Qué evaluación hace de Montoneros?
- En su momento pensé que tenía buenas intenciones. Por otra parte representaron en 1972 la reconquista de la universidad. Por primera vez un movimiento de raíz católica le ganaba a los reformistas. El problema vino después. Piense que era un movimiento integrado por los hijos de la clase media alta.

- ¿Apoyó al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo?
- Por su puesto. Admiraba al padre Mujica.

- Sigamos hablando de su actividad pública.
- Fundé el Ateneo y el Colegio Mayor Universitario. A partir de los '60 dediqué todos mis esfuerzos a la Universidad Católica. Siempre me gustó Antropología Jurídica. Me acuerdo de que insistía en un tema: ¿cómo elaborar el concepto de hombre, a partir del artículo 34 del Código Penal?

- ¿Y qué me dice de la separación de la Iglesia del Estado?
- A mi juicio el Estado debe estar colocado en la laicidad.

- No me diga que ahora está con la laica.
- Eso es otra cosa, es una ideología. Yo le digo lo que señala el Concilio Vaticano II: "Si todavía existiere un Estado confesional debe procurarse que todas las otras congregaciones religiosas tengan los mismos derechos".

- Cómo ve a la Universidad?
- Le digo siempre a los muchachos: El Ateneo fue una corriente cultural y gremial que participó dela vida universitaria en un momento en que los centros estaban clausurados. Después vino la agremiación obligatoria que también fue un problema. Ahora la realidad es diferente: respeto mucho a Franja Morada por su trabajo y en ese sentido le digo a los chicos católicos que se metan en los centros de estudiantes.

- ¿Qué opina de "La última tentación de Cristo"?
- No la vi y tengo ganas de verla. En principio tengo buenas referencias del filme. Me parece que es una película buena que no puede ser censurada. Estoy en contra de la censura y las prohibiciones. Lo que ocurre es que en la Iglesia también hay internas.

- ¿Los carismáticos son una corriente interna?
- No los conozco mucho. Pero no me gusta ese gentío parloteando en la plaza, esas cosas me revientan... me recuerdan al reverendo Cabrera. No creo en esa milagrería barata.

- ¿Usted dónde se ubica?
- Cada hombre nace prisionero de un momento de la historia. Yo fui sacerdote y lo seré siempre. Yo digo que seré sacerdote para toda la eternidad. Quiero morir sacerdote, no quiero morir fuera de la historia por más que me pasen cosas. Un sacerdote atraviesa por momentos duros. En su vida hay soledades y abandonos parecidos a los de la cruz. Insisto: quiero morir sacerdote, me siento encarnado en el misterio de Cristo.

Diario El Litoral - 3 DE OCTUBRE DE 1996



Colegio Mayor Universitario

San Gerónimo 3328

Tel: 0342 4524260/4534198

3000 Santa Fe - Argentina

    

Search