NOTAS PARA UNA HISTORIA

 

Los primeros pasos

En el año 1953. En la quieta ciudad de Garay, la vida universitaria aparentemente sigue su curso normal. En las aulas, juventud y madurez dialogan el saber, los exámenes ponen su acostumbrada nota de zozobra, las controversias estudiantiles agitan banderas encontradas. Sin embargo, una inquietud nueva ha brotado en un grupo de profesores, profesionales y estudiantes, inquietud que legaría a ser, un año más tarde, semilla madurada en un jugoso fruto: el Colegio Mayor Universitario de Santa Fe.

Esa inquietud encerraba la urgencia de un doble e inmediato problema: la necesidad de integrar la cultura humano- cristiana del joven universitario, al mismo tiempo que en los claustros de la universidad se va modelando profesionalmente, y el alojamiento de los jóvenes que venían de otros lugares del país en residencias que reuniesen el mínimo de confort material y ambiente espiritual que hicieran posible la asimilación de aquella cultura. Y en ese sentido eran tres las graves preocupaciones.

EL FIN DE LA UNIVERSIDAD - Los años de la vida universitaria deben cumplir dando a la patria “hombres en el sentido cabal de la palabra: investigadores, docentes, grandes pensadores, literatos, hombres de ciencia, profesionales, políticos, etc., que en los más variados campos de la actividad nacional, sobre todo en los cargos dirigentes, desparramados por toda la extensión del territorio, cumplan bien, con gran discreción, con gran acierto, sin defectos y excesos, sus deberes para con su país. Por ello, en ese lapso, los jóvenes deben recibir, siguiendo las líneas clásicas de la educación universitaria, una formación superior integral, plena, que desarrolle al máximo todas sus potencialidades humanas, que forme ante todo al hombre orientado hacia Dios que es su Padre y su Redentor, para la democracia que es convivencia y para la libertad que es dignificación de la persona, y sobre esta base el profesional o el investigador o el hombre de pensamiento o de arte, que sepa desempeñarse con el mayor éxito en cualquier actividad noble de la vida y asumir cualquier responsabilidad.

LAS RESIDENCIAS ESTUDIANTILES – Pero también aquél grupo inquieto cumplía con el deber de aclarar que el mayor de los obstáculos con que esa formación tropezaba eran las tradicionales “pensiones” en las cuales se albergaba la mayor parte de los estudiantes, los cuales aunque pudieran ser representadas con sabor picaresco como típicas, en la realidad eran en su casi totalidad, un denigrante exponente, pues, en primer lugar, por no sobrar dinero al estudiante, casi siempre eran de las peores condiciones de higiene y alimentación, viéndose además el universitario obligado a convivir con personas, muy dignas en su oficio, pero que no representaban ningún estímulo en sus estudios. Carecían, por tanto, del clima y de las comodidades para la formación y para el estudio.

LOS ESTUDIANTES NECESITADOS – Y este era el tercer aspecto del problema universitario encerrado en aquella inquietud. Los jóvenes que con verdadera vocación universitarias y con ricas posibilidades para el futuro, o no pueden alcanzar la meta a la que se sienten llamados por sus escasos medios económicos o deben sufragar sus gastos buscando alguna colocación ajena totalmente a sus estudios. Y así resulta en el caso primero, frustrada una vocación, y en el segundo, realizada la mayoría de las veces a medias, sobre todo en las carreras que requieren del estudiante la máxima concentración, pues la absorción del trabajo que da la manutención impide la formación integral del hombre en los años jóvenes, ya que no es concebible que un joven que se forma para servir a la patria en delicadas profesiones, jefaturas o dirigencias, deba retacear un tiempo que nunca podrá recuperar.

Estas eran las inquietudes de un sector de profesionales, profesores y estudiantes universitarios, corriendo el año 1953.Pero eran también la base de trabajo en busca de una solución.

1954 La solución

Frente a estos problemas, aquél grupo inicial creó el Colegio Mayor Universitario de Santa Fe, inaugurando su primera residencia en el mes de junio de 1954.

Y en una publicación resumía en las siguientes declaraciones la finalidad de la obra.

El Colegio Mayor Universitario de Santa Fe, brindando un clima para una mejor asimilación de lo que en la universidad se enseña, y orientando hacia ella como Alma Mater, fomentando la camaradería y el espíritu de equipo, mediante lecturas, conferencias, mesas redondas, contacto con personalidades y otras actividades similares, se lanza a la tarea de formar en el universitario de hoy:

1 – EL HOMBRE – En su inteligencia a base de filosofía y, mediante la asimilación de la experiencia de la vida del mundo aportada por la Historia y la Filosofía de la Historia, en su voluntad, con la adquisición de los hábitos de racionalidad, decisión y constancia; en su afectividad sometiendo a la razón la elección de sus objetos; en su sensibilidad estética para apreciar la belleza en todos sus aspectos.

2 – EL CRISTIANO – Dando a ese hombre los medios necesarios para el mantenimiento y desarrollo de la vida cristiana en la Justicia y en la Caridad, orientando la vida de la Gracia hacia el apostolado, con una misión de entrega al Bien y a la Verdad para sí y para la sociedad.

3 – EL ARGENTINO – Como producto de una raza sometida a corrientes históricas (religiosa, cultural, económica, política, social) e influjos geográficos (geografía física, económica, política, religiosa, cultural, etc.) que dan por resultado un tipo humano que tiene muchas aptitudes positivas y algunas negativas: formación tendiente mediante las disciplinas y prácticas necesarias al desarrollo de las primeras y eliminación de las segundas.

4 – EL HOMBRE DEL SIGLO XX - Como resultado de un conjunto de corrientes y de hechos trascendentales históricos y contemporáneos que tienen por consecuencia un tipo de una mentalidad y en general de una idiosincrasia peculiar.

5 – EL PROFESIONAL – Mediante una tarea que busque dar al alumno la técnica necesaria para estudiar con mayor provecho las materias de su carrera e iniciarse científicamente a la investigación y que trate además de aclarar y complementar todo lo que sea necesario en la enseñanza universitaria, que por más perfecta que sea, por el hecho de dirigirse a un gran auditorio, difícilmente puede adecuarse con exactitud a las necesidades y aptitudes de cada alumno.

6 – EL DIRIGENTE – Por medio del desarrollo del conocimiento integral del mensaje cristiano y patriótico que se quiere llevar a la sociedad y especialmente de las partes del mismo que tengan más vigencia histórica en el tiempo y espacio concretos en que se está viviendo, por medio del destinatario de tal mensaje (el hombre de hoy) y finalmente por medio de la adquisición del impulso vital necesario para poner en práctica todo esto, o sea, por la adquisición de lo que ordinariamente se llama mística de los movimientos.

EL AMBIENTE – Aquellos principios rectores que debían ser transmitidos para luego ser encarnados por inteligencias y voluntades juveniles necesitaban el clima adecuado. Y ese clima también lo brinda el Colegio Mayor Universitario, creando en sus residencias:

1 – Un ambiente cristiano, porque quiere ser la respuesta de Cristo y su Iglesia a las necesidades materiales y espirituales de la actual juventud universitaria.

2 – Un ambiente familiar, porque es un hogar para los jóvenes que han dejado su casa muy lejos y por largos meses durante muchos años.

3 – Un ambiente de libertad, con cuyo recto ejercicio se alcanza el verdadero desarrollo de la personalidad.

4 – Un ambiente universitario, donde junto a los estudios especializados de cada carrera se constituya la comunidad en torno a los problemas de la inteligencia en una útil y feliz convivencia.

5 – Un ambiente económico, porque como lo impulsa el amor al bien se hace para servir y no para lucrar.

6 – Un ambiente de ayuda mutua, facilitando, mediante becas a aquellos que las necesitan, la consecución de un ideal claramente acariciado.

AÑO 1954 A 1960

Primera etapa: El Colegio Mayor para Universitarios. Aquella residencia semilla de 1954 fue creciendo, pero o hizo en forma gradual como convenía a obra de tanta seriedad y responsabilidad, a lo que no era ajeno el problema de tipo económico financiero. Aquél plan ambicioso se ha ido cumpliendo paulatinamente, sellando su marcha los éxitos y los reveses, pero nunca el desmayo. Quizá se esté creando un nuevo estilo de vida universitaria, cuyos pormenores y cuya mística podrán apreciarse en otras páginas de esta misma publicación.

AÑO 1960 – Segunda etapa: El Colegio Mayor para Universitaria. La obra no hubiera estado completa si lo primero que realizóse para lo universitarios no se hubiera plasmado también para las universitarias. Esta meta fue alcanzada el año 1960. Paralelamente, pero con organización de gobierno totalmente separada y las peculiaridades que requiere la mujer en la vida universitaria, se fueron abriendo las residencias para universitarias, quedando así coronada la obra, pues también la pensión o el vulgar hospedaje o pensionado fue superado en la rama femenina.

AÑO FUTURO – La obra ahora seguirá marchando hasta que Dios señale su destino en su admirable providencia.

Colegio Mayor Universitario

San Gerónimo 3328

Tel: 0342 4524260/4534198

3000 Santa Fe - Argentina

    

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